Chamanismo

Los Fragmentos del Alma y el Rol del Chaman

El Viaje del Alma

El alma puede viajar, vivir y experimentar todo en todo momento. Para ella, el tiempo no existe – es como un tornado de eventos dentro del cual todo lo que ha experimentado, está experimentando y está por experimentar anda girando en conjunto. El alma viaja a través de todos estos acontecimientos constantemente y donde la atención va, la conciencia sigue. En ocasiones, el alma puede anclarse a los momentos de angustia severa que no logra procesar, dejando atrás lo que llamamos “fragmentos del alma”.

 

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Los Fragmentos del Alma

El alma necesita ser libre. Cuando no se le permite descansar o ser ella misma, toma vuelo para buscar un espacio donde pueda estar en paz. Vivimos en momentos de angustia y preocupación por la sobrevivencia. Atravesamos momentos de dolor, de soledad, de abuso, de control y descontrol. El alma dice “necesito descansar” y el cuerpo y la mente responden, “ahora no.” Pero el alma no espera. Toma vuelo, busca un lugar de reposo y dice “ahora puedo descansar”.

Es así como dejamos fragmentos del alma esparcidos a través del tiempo.

Se nos queda un trozo del alma en el dormitorio durante un desamor, cuando lo único que quiso era dormir. Se escondió en el armario cuando supo que se acercaba el abuso. Se sentó bajo un árbol a esperar a esa persona que nunca llegó. Se quedó perplejo ante la crudeza de la guerra y no regresó a casa. Se quedó en un santuario donde era felíz, porque lo que sucedió después no lo puedo manejar. Siguió a un ser querido que falleció porque no pudo decir adiós

Muchos sabemos lo que se siente perder un pedazo de uno mismo, o conocer a alguien que ‘no está del todo allí’. Con los fragmentos se nos van trozos de nuestra energía vital.

Algunos de los síntomas de la pérdida de fragmentos son:

  • Depresión crónica; un sentimiento de tristeza y vacío constante.
  • Baja auto-estima.
  • Fatiga crónica; cansancio constante y bajos niveles de energía.
  • Insensibilidad emocional; suceden cosas importantes pero no hay reacción emocional.
  • Incapacidad para dejar ir situaciones o personas del pasado.
  • Desasociación o personalidad múltiple.
  • Conducta abusiva o agresiva.
  • Obesidad o aumento de peso inexplicable.
  • Incapacidad para recordar sueños.
  • Sueños recurrentes del pasado, o donde personifica a otra persona.

Una persona que sufre tres o más de estos síntomas puede que haya perdido un fragmento de su alma. La defragmentación es bastante común y muchos de los pedazos se pierden durante la niñez.

El poder de los sueños

El alma fragmentada puede estar esparcida en el torbellino del tiempo. Puede estar en una vida pasada, en la vida presente, o em ambas a la vez. Con esto en mente, ¿dónde y cómo comenzamos a buscar nuestros fragmentos?

Los sueños traen a la luz aspectos de la psiquis que no notamos cuando estamos despiertos. A través de los símbolos y el lenguaje único del alma, los sueños nos proveen mapas hacia aquellos fragmentos de esencia vital que hemos perdido. Hay sueños vívidos, con travesías y mensajes que se ‘quedan’ con nosotros por años. Aquellos sueños recurrentes que nos hacen regresar al hogar de la niñez, encontrarnos con un amigo animal, o experimentar vidas y lugares totalmente diferentes son ejemplos de sueños que traen mensajes del alma con claves que indican dónde y cómo podemos comenzar a recuperar el resto del alma.

El rol del chamán viajero

Podemos tomar al “chamanismo” como una sabiduría espiritual universal e inherente en todas las tribus indígenas. Aunque todas las prácticas espirituales antiguas provienen de la conexión con la naturaleza, el chamanismo es un método a través del cual podemos fortalecer dicha conexión. Se piensa que el chamanismo es la verdadera primera profesión. El chaman fue el primer bailarín, poeta, actor, bardo, músico, payaso, embajador, artesano, intelectual, doctor… y la lista continúa. Sin duda, se le reconoce más por su conexión espiritual y se distingue por su habilidad de trabajar dentro de estados alterados de la conciencia.

Sin embargo, no todo el que sueña, toma ayahuasca o tiene la habilidad de comunicarse con los espíritus puede decir que es chaman, porque la particularidad del chaman radica en su habilidad de sanar. En escencia, los chamanes y chamanas son viajeros, viajeros que ayudan a buscar y rescatar fragmentos perdidos para sanar el alma. El trabajo de los chamanes se desarrolla en el mundo de la imaginación, porque es con la imaginación que se puede comenzar a trabajar dentro de un sueño lúcido. Dentro de estos sueños es que sucede el rescate de fragmentos.

Sin embargo, el factor más importante en el trabajo del chaman es la motivación de la persona para ser sanada. La persona debe participar y examinar sus propias creencias, porque el chaman no busca reparar un rompecabezas, sino ayudar a reunir los diferentes colores del alma de la persona para que ella pueda hacer de su vida su propia obra de arte.

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Recordando los Sueños

Si queremos comenzar a reunir esos aspectos de nosotros mismos que hemos perdido, debemos comenzar por tomar la decisión consciente de recordar nuestros sueños. No es casualidad que todos los libros y escritos sobre los sueños recomiendan llevar un diario de sueños para ayudar a recordar lo que soñamos.

Grabar la información sobre los sueños nos ayuda a reconocer patrones en los símbolos y escenarios que soñamos a menudo. Normalmente no vemos estos patrones porque tomamos cada sueño por separado, como si no estuvieran relacionados y los dejamos “allá” en el mundo de los sueños. Una vez escritos en un diario, los traemos al mundo habitual y podemos verlos en conjunto. Así, podemos comenzar a leer el cuento que el alma nos está contando cada noche y las pistas que nos está dando para recuperar los trozos perdidos del alma.

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