Vida Espiritual

La Meditación y Cómo se Medita

Cuando pensamos en la meditación, a muchos nos viene la imagen mental de un gurú levitando por el aire, su mente vagando por el cosmos totalmente desconectado del mundo. En realidad hay muchos tipos de meditación y cada uno tiene su finalidad particular. Ningún estilo es mejor, más sabio, o más espiritual que el otro, ya que realmente se trata de una experiencia muy personal.

Sabemos que debemos meditar, eso ha quedado claro – la información está por todos los medios, en la cultura popular y hasta los doctores lo recomiendan a diario. En este artículo veremos qué es la meditación, particularmente la Meditación de Presencia Plena (mindfulness meditation), cuál es su finalidad y cómo se hace.

Para comenzar, lo tomaremos como si fuera la primera vez que vas a meditar – veamos cuales son las ansiedades más comunes que surgen a la hora de comenzar a practicar la meditación por primera vez:

  1. No saber qué es la meditación ni cómo se hace.
  2. Duda sobre cuál estilo de meditación es el “correcto”.
  3. Confusión sobre la diferencia entre la meditación, la oración y el ejercicio físico.
  4. Incomodidad sobre dónde meditar, a qué hora, por cuánto tiempo y con cuánta frecuencia.

¿Qué es la Meditación?

La meditación se puede ver como una forma de des-involucrarse de la vida diaria, sin embargo, sus definiciones variarán de acuerdo al estilo y la finalidad de cada cual.

¿Que tipo de meditación debo hacer?

Realmente, la que quieras. Ten en mente que no tienes que “casarte” con un estilo y puedes combinarlo como te guste, lo importante es que resulte cómodo para ti. Algunas personas meditan y luego oran, otras practican un tipo de meditación un día y otro tipo de meditación al otro día. Pregúntate: ¿Qué quiero lograr con la meditación y cuál método se ajusta mas a mi realidad?

Estilos más populares*:

  • La meditación de presencia mental (mindfulness) – Tiene que ver con el vivir en el aquí y ahora (awareness); al meditar se observan los pensamientos ir y venir sin involucrarse con ellos. Se basa mucho en el Budismo y es el más recomendado para calmar la ansiedad y desarrollar la compasión.
  • La meditación trascendental – Su enfoque principal es trascender la impermanencia de la vida: conquistar la percepción sobre la división entre la vida y la muerte y dejar el cuerpo atrás cuando uno lo desee. Es una práctica de origen Hinduísta que toma muchos años de dedicación.
  • La meditación guiada – Un estilo muy popular en el occidente que utiliza un guía o grabaciones pre-hechas para relajarse y dejar ir las ansiedades del diario vivir.
  • La meditación de visualización – También utiliza un guía o grabación, pero se asimila más al viaje chamánico porque te lleva a través de un trayecto con el fin de soltar ataduras, relajarte, alinear chakras, conocer guías espirituales, conocerte a ti mismo… en fin, hay un sinnúmero de estilos de ejercicios de visualización!
La meditación no te quita las imperfecciones.

La meditación no te quita las imperfecciones, eres tú quien te cansas de ellas y decides modificarlas.

Meditación, Oración y Ejercicio

Existe el concepto erróneo de que la meditación, la oración y el ejercicio físico son lo mismo. La meditación no se trata de tener una conversación con uno mismo (self-talk), ni con una deidad (oración), tampoco es necesario hacer ofrendas de alimentos, flores, o dinero (rituales). Por otro lado, las personas que practican ejercicios como correr o el yoga afirman alcanzar un estado mental que se asemejan a la meditación.

Aunque estas prácticas pueden utilizarse para alcanzar una experiencia trasnpersonal, sus objetivos son diferentes . Es importante recordar que, aunque sí se pueden combinar éstas prácticas, no son lo mismo  – ¡ni se escriben igual!


Meditación de Presencia Plena

El mindfulness meditation o awareness meditation tiene que ver con el mantener la mente alerta y consciente en el momento presente. Normalmente tenemos la mente en todas partes excepto en el aquí y el ahora. Pensamos en lo que tenemos que hacer, en lo que nos pasó ayer, en lo que dijo la amiga, en los planes para la semana, en lo que vamos a almorzar a medio día, lo que hay que limpiar en la casa, buscar a los niños a la escuela, el marido, el país, la economía, la guerra, chequiar el Facebook, pagar las cuentas, darle Like a aquello, compartir lo otro, cambiarse de peinado, familiares molestosos…

Todo esto se puede comenzar a manejar mediante la meditación de presencia plena. No necesitamos ansiolíticos. No hace falta “vaciar la mente” para manejarlo todo. En realidad la mente nunca la podemos vaciar porque siempre, siempre estamos pensando. La meditación de presencia plena no es un momento para analizar nuestros problemas, tampoco es un momento para fantasear o dejar la mente vagar sin dirección. No se trata de controlar los pensamientos, reemplazando a los negativos por positivos. No se intenta dejar la mente en blanco y tampoco se visualiza una luz de cualquier color.

Se trata de estar presentes en el aquí y ahora. Comenzamos por aceptar que siempre estamos pensando y aunque no podemos controlar los pensamientos, podemos aprender a observarlos sin involucrarnos con ellos. Poco a poco, comenzamos a desarrollar compasión y paciencia por nosotros mismos y nuestros procesos, y así, vamos expandiendo nuestra compasión y paciencia por los demás. Comprendemos que igual a los pensamientos, no podemos controlarlo todo. El resultado es un giro total de percepción individual. El mundo sigue siendo el mismo, pero tu percepción ha cambiado – particularmente porque has escogido hacerlo.

Escucha tu voz interna.

Presta atención a tu voz interna – ¿eres rudo(a) contigo mismo(a)?

Cómo Meditar

  • Encuentra un espacio para sentarte cómodamente por un mínimo de 5 minutos, preferiblemente sin ruidos.
  • Trata de mantener la espalda derecha, con la mirada puesta en algún punto a unos 6 pies (1-2m) frente a ti.
  • Mantén los ojos abiertos y las manos sobre los muslos, o juntas en Dhyana Mudra.
  • Observa tu respiración tal como es, sin intentar alterarla o profundizarla. Este es tu enfoque principal durante tu meditación.
  • Permite que tus pensamientos fluyan y obsérvalos, como nubes que pasan por las montañas. Cada vez que te envuelvas en un pensamiento, indentifícalo sencillamente como “estoy pensando” y déjalo ir. Regresa a tu respiración y al momento presente.
  • Presta atención a tu voz interna cuando identifiques que “estás pensando” – ¿eres rudo(a) contigo mismo(a)?Toma la oportunidad de suavizar tu voz interna y tratarte con más aceptación y cariño. Suéltalo, sencillamente regresa a tu respiración y al momento presente.
  • Continúa respirando durante este proceso hasta terminar la sesión.
  • TIP: Para no quedarse dormido, fija la lengua en el paladar, mantén la espalda erguida y una leve sonrisa.

La meditación es una práctica, por lo tanto, debemos practicarla a menudo. Hay aplicaciones como Buddhist Meditation Trainer o Reiki Timer que te pueden ayudar a marcar el tiempo que llevas meditando. No importa si son 3 minutos o 30, lo importante es hacerlo a diario y encontrar diferentes formas de hacerlo – por ejemplo, mientras esperas en la sala de espera del médico (¡nadie tiene que saber!).

“Con todo lo sucio y desordenado, no importa lo complicado que es, simplemente comienza donde estás – no mañana, no después, ni ayer cuando te sentías mejor – pero ahora. Empieza ahora, tal y como eres.” ~Pema Chodron, Comienza Donde Estás

La vida nunca estará en el orden perfecto para comenzar a meditar. No esperes a ser esa persona que tanto admiras para entonces comenzar la práctica, porque nunca llegarás. En ocasiones, se siente como si la meditación ‘no funciona’. Dentro y fuera de la meditación la mente sigue activa; los enfados, aunque menos, continúan. El estrés no desaparece, las dependencias siguen y la personalidad la misma. La meditación no es un remedio mágico – por ejemplo, si eres una persona impulsiva, siempre lo serás… solo que ahora estarás consciente de tu impulsividad mientras lo haces.

Verás que, la meditación no te “quita” las imperfecciones, eres tú quien te cansas de ellas y decides modificarlas.

Lo importante es tomar la decisión consciente de mantener la práctica y recordar que hacerlo no te hace más ni menos espiritual que la otra persona – solo te ubica en una presencia mental habitual que se desparrama sobre y se refleja en tu vida diaria. Es igual que el ejercicio: si no lo practicas, no habrán resultados.

Namasté, In’Lakesh, Beannachtaí

*Para estilos mas específicos, puede buscar sobre el zen, kundalini, tantra, zazen, y qui-gong, entre otros.

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