Vida Espiritual

Los 6 Tipos de Vampiros que Drenan tu Energía

1. El Narcisista

Los narcisistas son personas que no piensan en los demás y necesitan atención desesperadamente. Son peligrosos porque carecen de empatía y no lo pensarán dos veces a la hora de obtener lo que quieren. Son manipuladores y mentirosos por excelencia. Casi todos los vampiros emocionales caen en esta categoría (pulsa para mas información).

Cómo protegerte: Sé realista. Estas personas no están emocionalmente disponibles y lo mejor es que ni te enamores, ni te envuelvas en una relación en la cual terminas tú dependiendo de ellos. Mantén tu energía personal muy cerca y no permitas que te quiten autonomía. Lo mejor es alejarte de ellos, pero si es inevitable, hay una estrategia que funciona para poder comunicarte con ellos: debes exponer las cosas de manera que crean que fue su idea, o que les beneficia de alguna manera (¡no te sorprendas si los escuchas repitiendo tus palabras como si fueran suyas!). Tómalo como una lección – al final aprenderás como reconocer tus propias capacidades y límites.

2. La Víctima

El mundo siempre está en su contra. Nada de lo que le sucede es su culpa – y a veces no lo es, la verdad es que hay gente con mala suerte – pero en vez de levantarse y luchar contra las circunstancias, se hace víctima de ellas. Se le reconoce por siempre tener el mismo problema. Nunca sabe qué hacer y pide consejos, pero a la hora de escuchar soluciones responden “si, pero…”.

Cómo protegerte: Se deben establecer límites con mucho tacto. Hay que entender que estas personas están encerradas en una jaula de miedo y desde su perspectiva, no han logrado ver que la puerta siempre ha estado abierta. Escúchalos por un momento, valida su sus sentimientos y luego háblales directamente al corazón del asunto: “Sé que tienes un problema, pero ¿qué quieres hacer al respecto?” Si no saben contestar, termina la conversación ahí mismo – solo ellos pueden crear las soluciones a sus propios problemas.

3. El Controlador


Son personas obsesivas que intentan controlarlo todo. Lo de ellos es una lucha de poder y lo hacen estableciendo competencias. Tienen una opinión sobre todo, y no importa lo que pienses, nunca vas a tener la razón. Si no sigues sus reglas, comenzarán por invalidar tus emociones y de ahí, te van a hacer trizas. Sus oraciones suelen comenzar con “¿Sabes lo que tú necesitas?” o “¿Quieres saber lo que yo pienso?” y disparan sin importar si le has dicho sí o no. Terminas sintiéndote degradada, dominada y despreciada.

Cómo protegerte: El secreto es nunca tratar de controlar al controlador. Establece tus límites, pero no les digas lo que tienen que hacer porque vas a terminar participando de su dinámica. Puedes decir, “Gracias, pero creo que debo tomar mis decisiones,” y seguir tu camino. Recuerda que esa persona no tiene poder sobre ti, y las competencias que establecen solo existen en su mente – no tienes por qué suscribirte a ellas.

4. El Hablador

Todos conocemos a un hablador o una habladora. Son personas que hablan, hablan, y siguen hablando sin dejarles espacio a los demás para participar en la conversación. Tratas de decir algo pero cada vez que vas a hablar te interrumpen. En ocasiones se siente como si estuvieras participando de un discurso, y casi siempre el tema es “yo, yo, yo”. La habladora no está interesada en tus sentimientos. No le interesa saber que ha sucedido en tu semana, y si logras decir algo buscará la manera de re-direccionar la conversación hacia ella misma nuevamente.

Cómo protegerte: Estas personas no parecen responder a las señales no-verbales. Vas a tener que interrumpirlos y hablarles con voz fuerte para que comprendan que tú tienes algo que decir, luego, simplemente excúsate de la conversación porque no vas a ganar. Recuerda que los vampiros de energía tienen una percepción irreal de ellos mismos, y creen saberlo todo. Por ejemplo, aunque la persona no esté en el campo de la medicina,  pretenderá saber todo sobre ella, aun (y a veces especialmente) frente a un médico. No los corrijas, porque habrás caído en su trampa al haberle dado más razón para hablar. Los habladores sufren de muy baja autoestima y les gusta retar a los demas, sin embargo no podemos permitir que esto sea un motivo para tenerles lástima porque nunca van a cambiar esta conducta – lo mejor es dejarlos que hagan el ridículo por sí solos.

5. La Diva Dramática

drama

Son personas que lo exageran todo. Son difíciles porque parecen englobar todos los tipos en uno – son narcisistas, víctimas y habladoras – pero también son quejonas. Carecen la habilidad para hacer críticas constructivas, porque operan buscándole lo negativo a todo y exagerándolo. Por lo general, son personas que siempre tienen problemas en su vida sentimental, profesional, o de salud y requieren atención constante. Ojo con los adolescentes: Pueden tener esta actitud porque están en plena etapa de maduración.

Cómo protegerte: Mantén la calma. Para lograr llamar la atención y absorber energía, la diva necesita ponerle los nervios de punta a todo el mundo, pero no lo podrá lograr si tu mantienes la calma y el enfoque en la realidad.

6. El Criticón o La Envidiosa

¿Te vas a mudar? ¿Piensas terminar tus estudios? ¿Quieres abrir un negocio? No se lo digas al criticón. Esta persona es altamente negativa, envidiosa, y chismosa. No importa los planes que tengas, le encontrará una falla y no vacilará en decirte exactamente por qué lo que vas a hacer es un error. Su táctica preferida es abrumarte con historias de miedo sobre todo lo que podría salir mal en tus planes. Se diferencia de los demás porque trata de no hablar de sí misma – es la clásica persona infeliz que necesita que los demás también sean igual de infelices. Por otro lado, pueden ser sumamente peligrosas porque algunas son esquizoides y si no tienen un buen chisme o historieta para contar, se la inventarán y asegúrate que mañana todo el mundo se va a enterar de lo que nunca hiciste o dijiste.

Cómo protegerte: No le cuentes nada de tu vida personal. Intentará bombardearte con preguntas, pero lo mejor es desviar la atención hacia ellos. Verás que, no quieren hablar de ellos mismos porque no tienen algo bueno que decir. Cuando noten que no les vas a dar información, se enojarán – mucho – y procederán a manipularte de la manera que puedan para sacarte información. En ese momento, haz como Lázaro y levántate y anda! Demuestrale que no vas a tolerar su conducta abusiva, y trata de no tomarlo personal – lo que te hace a ti se lo hace a todo el mundo.

¿Cómo sé si me están drenando la energía?

  • Tienes muchísimo sueño, parece que nunca duermes lo suficiente.
  • Tu estado de ánimo cambia por completo.
  • El cuerpo te pide muchos carbohidratos: mueres por un bizcocho, un helado, donas, galletas, o una suculenta pasta Alfredo.
  • Te sientes ansiosa, deprimida o negativa.
  • Sientes que no estas siendo valorado.
  • Cuando estás con esa persona te sientes estresada y amenazada.
  • A menudo te sientes herido o confundido por lo que ha dicho o hecho esa persona.
  • Estas emocionalmente “fuera de tu cuerpo”.
  • Sientes que te están controlando, o estás controlando a otros.
  • Tienes tensión muscular y dolores de cabeza.

Qué Hacer

good vibes

No podemos darnos el lujo de ser masoquistas.

No excuses a las personas tóxicas. Esto solo les permite continuar su dinámica. Por otro lado, presta a atención a donde pasas tu tiempo, porque a los vampiros de energía les gusta andar en nidos y se “instalan” en lugares como en una casa, una barra, una oficina, o hasta en la iglesia misma. Recuerda: donde hay uno, hay más.

Para mejorar tus relaciones y proteger tu energía, puedes tomar inventario de las personas en tu vida. Haz una lista con 2 columnas y sin pensarlo mucho, anota los nombres de las personas que te hacen sentir “bien” y las que te hacen sentir “mal”. Desde ahí podrás ir identificando quién te está drenando y cómo lo está haciendo. Como regla general: Los vampiros energéticos son personas impacientes que  siempre parecen tener poca o baja energía y suelen quejarse de dolores, cansancio y problemas.

Analiza bien por qué permites estas dinámicas en tu vida y que hábitos llevas que están invitando estos ataques psíquicos. Trata de compartir con las personas que te hacen sentir bien, y establece límites con los que te incomodan. No se trata de crear enemigos, o marginar a personas que están pasando por un proceso difícil, pero tampoco podemos darnos el lujo de ser masoquistas. Cada vez que notes que estás frente a una dinámica vampírica, toma un paso mental hacia atrás y mira la situación por lo que es. Esto te ayudará a separarte de la situación y con el tiempo, verás que no querrás participar más de ella.

¡Mejoremos nuestra calidad de vida!

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