Chamanismo

¿Qué es el chamanismo?

El chamanismo es una práctica de sanación dentro de la cosmovisión animista que reconoce que todo es intrínsicamente espiritual, y por lo tanto, sagrado.

Incluye una amplia gama de prácticas relacionadas a la comunicación, a la imaginación, y un profundo respeto por el mundo natural y espiritual. Estas prácticas buscan mantener un equilibrio saludable entre todos los miembros de la comunidad, incluyendo a los humanos, a los animales, y a la naturaleza.

Los chamanes tratan la enfermedad remendando el alma. Reconocer los traumas que afectan al alma alivia el cuerpo físico de la persona, restaura sus relaciones y consecuentemente, sostiene el equilibrio social.

Algunos de los conceptos claves son:

Todo está conectado

Los chamanes experimentan y perciben el mundo en términos de vibraciones y campos energéticos. Desde este punto de vista, todo está conectado.

Todo está vivo

“Todo” significa, literalmente, todo: los humanos, los animales, las piedras, los lagos, los árboles, los océanos, las galaxias… Cada cosa tiene su patrón vibratorio y esta energía, o esencia, trae su propia información. A esto se le llama “energía vital”.

Hay una fuente de energía que lo une todo

La “energía vital” es la fuente original de energía que se manifiesta a sí misma a través de todo el Universo y el Multiverso, creando y se re-creandose a sí misma constantemente. Esta fuente de energía no tiene límites de tiempo y espacio, y en todas las prácticas chamánicas se reconoce como una energía sagrada.

Es importante que no se confunda a la energía vital con lo que algunas tradiciones llaman “El Gran Espíritu” o el “Gran Misterio” para referirse a una fuente u origen de la creación. Como el mismo nombre “misterio” implica, no sabemos el origen de esta energía ni podemos precisar de su modo de operación.

Todo está en constante evolución

Esto quiere decir que la energía vital lleva en sí misma todo el pasado, presente y futuro en todas sus potencialidades. La noción chamánica es que todo está en constante evolución y bailando el “baile sagrado de la creación”, en un estado eterno de “convertirse”.

La belleza de esta noción es que, no importa en cuál punto de tu vida estés, sí o sí, estás en el comienzo. En otras palabras, cualquier punto es el punto de entrada hacia una nueva vida.

Somos espíritu

Desde la cosmovisión chamánica, los humanos somos esencialmente espíritus manifestándonos en el plano físico.

Siempre estamos y estaremos conectados a la energía vital, sin embargo, desde el plano físico estamos eternamente buscando alcanzar y mantener el estado vibratorio o espiritual más alto posible. El espíritu es energía, potencialidad y posibilidad.

También tenemos alma

El alma trae consigo todas las experiencias individuales y colectivas. Ella carga con los recuerdos de las vidas pasadas, futuras y compartidas, aportando a lo que llamamos conciencia.

Sabemos que las experiencias de vida y el entorno moldea nuestras percepciones. Estas experiencias pueden limitar nuestro nivel de conciencia y se nos “olvida” que somos energía vital. Es aquí cuando entra la complejidad de la vida, y experimentamos lo que muchos le llaman “karma”.

A menudo se trata al alma y espíritu como lo mismo, y en cierto modo lo son. Se pueden comparar al hemisferio derecho e izquierdo del cerebro: son dos, funcionando como uno. Esta distinción es importante para comprender el concepto de la fragmentación del alma.

Los espíritus son entidades energéticas

Para los chamanes, los espíritus son energías que existen en diferentes planos. Los chamanes cultivan relaciones con estas entidades para aprender de ellos y recibir sabiduría. Dependiendo de la tradición cultural del chamán, estos espíritus pueden ser espíritus ancestrales, guías espirituales, animales de poder, o espíritus de la naturaleza.

Todo se trata como si fuera real

Los chamanes no están preocupados por lo que se puede comprobar o no. Desde el punto de vista chamánico, todo lo que se experimenta es real, sea material o imaginado, porque fue real para la persona que lo experimentó.

Todo está pasando aquí y ahora

Ya que la energía vital no conoce tiempo ni espacio y todo lo que se experimenta se reconoce como real, en el chamanismo pueden existir universos paralelos, vidas alternas y varios estados de conciencia. En el chamanismo no existe la realidad ni la fantasía, solo lo que se “ve” y lo que “no se ve”, lo que se comprende y lo que no se ha comprendido aún.

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