Vida Espiritual

Tips para Manejar la Energía

Un émpata es una “esponja de energía” con una habilidad pasmosa para percibir los sentimientos de los demas. Esto tiene un efectos secundarios que hace que la persona sienta que se le va la energía o que se sobrecarga con energía que no le corresponde.

Cuando hay baja energía, la persona ha sido drenada por otra persona o porque está en un ambiente tóxico. Por otro lado, la sobrecarga se produce cuando a la persona le han entregado energía “basura” que no le corresponde, pero de todos modos ha absorbido.

¿Baja energía o Sobrecarga de energía?

Los síntomas son similares a los largo el espectro, pero se pueden observar unas diferencias claves:

Baja Energía Sobrecarga de Energía
  • Mareos o cansancio constante
  • Sueño severo y repentino
  • Hambre constante
  • Desconexión emocional
  • Dolores de cabeza
  • Pesadez (“tengo algo encima”)
  • Dolor muscular
  • Irritabilidad
  • Ansiedad
  • Ira

Tips para manejar la energía

 

1. Conecta con la naturaleza

Trata de salir más a menudo a espacios abiertos donde haya naturaleza, como parques y jardines. La energía rebota como un ping-pong en los espacios cerrados de concreto y no fluye – a menos que sea a través de ti o personas como tú. Salir de 4 paredes para entrar en otras 4 no mejora la situación.

Puede ser la meditación, el yoga, caminar por la playa, o la oración. Solo asegúrate que te ayude a despejar la mente un poco.

 

2. Evita estar entre grupos grandes

Si sabes que te abruman, mejor prepárate antes de ir o sé honesto/a contigo mismo/a y evítate unas horas de ansiedad. ¡Llena tu vida de felicidad!

 

3. Evita los medios

El morbo reina en la televisión, las noticias, los periódicos, y en las películas. Sé más selectivo con lo que ves. También, presta atención a tus redes sociales – si hay alguien que te molesta, estas “encajando” con su energía demasiado. No seas masoquista, déjalo/a ir.

 

4. Ojo con las adicciones

Los émpatas se inclinan mucho al uso de alcohol, cigarrillos, drogas, videojuegos, comida, dinero, o sexo para minimizar la información que entra de “afuera”. Estas rutinas resultan fáciles de justificar o excusar para un émpata (“he tenido un día difícil”, “tengo mucho estrés”), pero que al final son contraproducentes porque drenan aún más.

 

5. Toma mucha agua

Recuerda que estás “filtrando” emociones constantemente y es posible que tengas una acumulación de toxinas en el cuerpo.

 

6. Sumérgete en un baño de agua y sal

Comienza una rutina de tomar baños de agua con sal para liberar energías. Puedes escuchar música relajante y usar aceites esenciales para ayudarte a alterar los patrones de pensamiento cargados de ansiedad.

 

7. Ojo con los Vampiros de Energía

Los depredadores de energía conocen muy bien su presa y el émpata es su favorito (esta empapado de energías). Ojo con las personas les gusta llamar la atención, por ejemplo, cuando entras a los lugares y notas que hay extraños buscando contacto visual contigo insistentemente – estos son vampiros buscando drenar tu energía personal.

 

8. No te victimices

Conócete, traza límites y busca cómo manejarte. Hay personas que deciden adentrarse en campos profesionales de la salud, psicología, o sanación espiritual/holística para canalizar sus habilidades y utilizarlas para bien. Conocer sobre el Reiki, por ejemplo, es una herramienta fantástica para que un émpata maneje la energía.

 

9. Si te tocó a ti, es porque algo en ti lo atrajo

Es uno de los puntos más difíciles de digerir. Una persona no puede identificar un dolor en otra persona si no ha pasado por ese dolor y aun le está afectando de alguna manera. Si no lo tienes, no te afecta – ten mucho cuidado con lo que piensas.

 

10. No culpes

Sobre todas las cosas, acepta tu responsabilidad como émpata y concéntrate en controlar tus propias energías. Ante la tentación de culpar a tus familiares o amigos cercanos, despéjate y examina cómo puedes comunicarte con ellos de una manera saludable que traiga amor y comprensión para todos.

Recuerda – no puedes controlar lo que hacen los demás, pero sí puedes controlar cómo decides reaccionar.

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